¿Por qué los perros se revuelcan sobre el barro (y las fecas)?

Vamos paseando con Firulais alegremente por el llano. De pronto visualizamos un montículo sospechoso y maloliente y hacemos una mueca de asco al tiempo que lo esquivamos para no terminar con restos de “aquello”  en nuestros zapatos. Acto seguido Firulais corre y se refriega sobre el montículo como si estuviera haciendo “escalopa” en el Paraíso. ¿Qué pasa con estos olores y texturas que hacen que nuestros perros se vuelvan tan locos?

Los perros son una subespecie del lobo gris, el cual es un excelente cazador, y aunque hagamos miles de modificaciones genéticas para obtener perros que cada vez se parecen menos al lobo, su fisiología y ADN siguen siendo casi idénticos al de sus primos cercanos. Nuestros amigos peludos presentan esta conducta tan desagradable para nosotros porque les permite desprenderse de su olor corporal y así poder acercarse a sus presas sin ser identificados prematuramente.

Así que ya sabes: si tu perro se revuelca en un montículo aromático, probablemente se ha despertado su instinto cazador.